La bursa es una bolsa pequeña que protege y amortigua los huesos y otras partes de nuestro organismo como los músculos, tendones o piel.
La inflamación de esta bursa se denomina bursitis y se suele producir por usar demasiado una articulación o por una lesión (caídas, traumatismos…).
La bursitis de hombro
En este caso la bursitis de hombro se suele producir por un sobreuso del músculo supraespinoso ya que dicho tendón pasa por encima de la bursa del hombro, sobre todo en movimientos que requieran tener mucho rato los brazos separados del cuerpo, ya sea en deportes como balonmano, béisbol, baloncesto, o simplemente en actos tan cotidianos como fregar, barrer, limpiar cristales…
Síntomas de la bursitis
Los síntomas de la bursitis suelen ser los típicos de cualquier lesión inflamatoria, dolor, hinchazón, hasta dependiendo del grado, imposibilidad funcional, ya que cuando se mantiene mucho tiempo no se puede realizar el movimiento de dicho músculo debido al dolor.
Por lo general la bursitis suele mejorar con el reposo ( siempre que se diagnostique en fase temprana), mediante la aplicación de hielo, e incluso con algún antiinflamatorio, pero por lo general una bursitis que se mantiene durante el tiempo el mejor tratamiento es ir a un fisioterapeuta para tratar dicha lesión.
Tratamiento en fisioterapia para tratar la bursitis
El tratamiento en fisioterapia de la bursitis consiste en:
- Masoterapia: la realización de un buen masaje es clave en el tratamiento, ya que con dicho masaje se rebaja la tensión del músculo que está comprimiendo la bursa y con esto se disminuye el dolor y mejora desde el principio del tratamiento la movilidad.
- Electroterapia: la aplicación de TENS como complemento al masaje es fundamental para rebajar la tensión existente en dicho músculo terminando de eliminar el dolor residual que pueda producir la bursitis.
- Crioterapia: la aplicación de hielo favorece en gran medida a rebajar la inflamación que se produce en la bursitis, debido a la vasoconstricción que produce previamente a la vasodilatación, activando el sistema circulatorio y linfático, ayudando a eliminar el dolor.
- Estiramientos: una vez que el músculo está libre de cualquier inflamación y sin dolor, es momento de realizar unos estiramientos de los músculos que rodean a la articulación afectada por la bursitis y en concreto al músculo que es el causante de la lesión, devolviéndolos a su estado “normal” previo a la lesión y con todo el rango de movilidad.
- Tonificación muscular: por último y no menos importante se debe trabajar dicha articulación para dotar a los músculos que la rodean de un tono muscular adecuado, para que al trabajar en posiciones forzadas no se vuelva a recaer en la lesión (bursitis) y evitar futuros problemas.
Conclusión
La bursitis es una lesión que se produce por la inflamación de la bursa, una bolsa pequeña que protege tanto a las articulaciones como a los músculos, tendones y piel. Se produce por el sobreuso de la articulación lesionada o por una lesión que puede ser en forma de caída, traumatismo…
Los síntomas son variados dependiendo el grado, pero los más frecuentes son dolor, inflamación e imposibilidad funcional.
El tratamiento en fisioterapia suele estar acompañado de: masoterapia, electroterapia, crioterapia, estiramientos y tonificación muscular.
Artículo redactado por el colaborador de este blog “Fisioterapia- Online.com”